Los olores medievales

Retrato de un hombre, 1518Al habla Frescca Farina… ¡Qué ilusión me hace volver a escribir en este blog! Digamos las cosas claras: en la Edad Media todo apestaba, no había alcantarillas como las de hoy, y las calles y ríos principales de las ciudades eran un cúmulo de suciedad. Eso traía olores que a mi particularmente me resultarían nauseabundos, además de múltiples enfermedades.

La higiene en la Edad Media no se practicaba, no como ahora. Las personas normales no tenían siete pantalones y doce camisetas. No había lavadoras ni bañeras con hidromasaje. Habitualmente, las personas no solían usar agua para limpiarse a pesar de existir baños públicos donde se reunía la gente.

Pero en el transcurso de esta época, que duró siglos, la cosa empezó a cambiar… Los cruzados, que eran los guerreros cristianos que fueron a oriente a luchar contra los infieles, trajeron a Europa materias primas y técnicas de perfumería que los árabes llevaban usando mucho tiempo.

Las civilizaciones china y árabe habían descubierto antes que los alquimistas europeos el alcohol etílico y la destilación, elementos básicos para fabricar perfumes.

Digámoslo ahora, que no escuchan: las personas también apestaban. Y debían estar algo hartos de apestar, así que no debió de ser difícil llegar a la conclusión de que los buenos olores que empezaban a llegar de otras culturas tenían poderes curativos y desinfectantes.

Los llamados baños árabes, que en muchos casos eran judíos, seguían usándose. Las especias aromatizaban las aguas de estos lugares y, aunque seguía habiendo condenas de orden moral, su uso se extendió entre algunas clases sociales.

Pomo o poma de la Edad MediaLas grandes damas tampoco lavaban sus ricos vestidos, por no estropearlos, y fue necesario idear algo. Nació un artilugio que fue extendiéndose entre las personas pertenecientes a las capas altas de la sociedad, y su uso se extendió hasta el Renacimiento. Este artilugio es la poma, que hacía las veces de perfumador y adorno. Era una bola de orfebrería perforada donde se introducía perfume, hierbas aromáticas, especias, ámbar o almizcle, y se llevaba como colgante alrededor de la cintura. Con la poma se encubrían los malos olores propios y ajenos, y además de esa forma se intentaba proteger a la persona de enfermedades.

Mi olfato detecta cualquier anomalía olorosa, así que sabed que siempre es mejor oler a agua que embadurnarnos del más caro de los perfumes, si no estamos limpios. Puagggg… ¡Qué asco!

Es mi opinión.

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Frescca Farina es la perfumista oficial de Qilania. Su nariz está cotizada en 100 millones de qips. Ha viajado alrededor del mundo olisqueándolo todo y refinando sus sentidos, y ahora trabaja en el perfume "que huele a Qilania".

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