El color

El mundo es luminoso y está lleno de colores, y lo sabemos porque nosotros, los humanos, vemos el color cuando percibimos la luz a través de la vista. Tenemos vista gracias a nuestros ojos, ¡claro!, pero la cosa no se queda ahí: los ojos y nuestro cerebro funcionan juntos en esto. Una vez llega la luz a nuestros ojos, estos emiten señales nerviosas a nuestro cerebro, que es el que interpreta el color que estamos viendo. Por eso somos capaces de ver, conocer y distinguir muchos colores.

Los objetos de nuestro alrededor dependen de la luz que reciben para ser vistos por nosotros de uno u otro color. Cualquier objeto, una camiseta, una sandía, cualquier cosa, absorbe ondas electromagnéticas y refleja otras. Las ondas electromágneticas no son, ni más ni menos que rayos de luz. Es la energía que procede del exterior, la que nos rodea cada día. Os pongo un ejemplo: tenemos una manzana y nuestro cerebro interpreta que es de color rojo, pero lo hace con una luz adecuada para percibir el color brillante, sabroso de la manzana. La manzana absorbe para sí todos los colores que proceden de la luz, menos uno, el que refleja. En este caso el color rojo, que es el que vemos. Pero puede ocurrir que apenas exista luz en el sitio donde observamos la manzana. Si el color dependiera sólo de las ondas que refleja dicha manzana, nosotros seguiríamos viéndola igual de roja, pero eso no es así, porque la luz ha variado y nuestro cerebro vuelve a interpretar el color de la manzana. ¡Quédate completamente a oscuras en una habitación y verás cuando se acostumbre tu ojo a la oscuridad cómo cambian las cosas de color! Pensándolo, es casi magia.

Los humanos no somos capaces de distinguir la infinidad de colores que existen a través de nuestros ojos. ¡Sí, esos que luego interpreta el cerebro! Parece mentira, pero es así Las personas tenemos ojos con percepción tricrómica. Eso significa que nuestros ojos son sensibles a tres colores: azul, rojo y verde y a todas las mezclas posibles con ellos tres, que son muchísimas, pero no todas. En los ojos tenemos conos y cada uno se encarga de un color. Hay otras células similares a los conos, llamadas bastones, que sólo se activan con la oscuridad. Los bastones permiten distinguir el negro y el blanco. Vuelve a hacer la prueba de observar lo que se percibe en la oscuridad y te darás cuenta.

En el reino animal no se suelen percibir bien los colores, pero algunos animales ven colores que nosotros no somos capaces de distinguir. Las aves, por ejemplo, sí lo hacen. Ellas tienen preferencia por los colores rojizos, los insectos por los azules, los animales nocturnos ven en blanco y negro… También existen algunas aves y marsupiales que tienen visión tetracrómata, es decir, que pueden ser receptores de cuatro colores primarios: el rojo, el verde, el azul y el ultravioleta. Y así un largo etcétera de peculiaridades… Cada especie ve las cosas de una forma diferente, aunque sea la misma cosa,

Existen dos formas de ver los colores a través de nuestros ojos:

  • La síntesis aditiva, descubierta por Newton, que determina, a través de un experimento, que la suma de los colores luz primarios (rojo, verde y azul), da lugar a tres colores más claros, hasta producir el color luz blanco. Y la ausencia de dichos colores produce el negro, que es el no color. Newton demostró que la luz solar (luz natural, luz blanca) tiene todos los colores del espectro de luz, millones y millones, incluyendo los que el ojo humano no ve.
  • La síntesis sustractiva, que es la que más conocemos. Se consigue cuando se mezclan pinturas, tintes y pigmentos sobre un objeto, cosa que hacemos muy bien los humanos. Este objeto absorbe todos los colores y refleja un color que es el color que vemos, lo que ya os he explicado. En este caso se parte del color acromático blanco (un papel, por ejemplo) para “pintar” sobre uno o varios colores. Los colores primarios en este tipo de síntesis son cian, magenta y amarillo. A medida que mezclamos dichos colores, aparecen sus colores secundarios, que oscurecen los primarios, hasta obtener en esa suma, el negro. Recordad que todos los objetos de la Tierra están “pintados”, tienen pigmentos que le dan su color, como una piedra gris o un señor calvo rosa.

Así que, además de muchísimos colores, nuestro ojo ve el banco y el negro. Según la síntesis aditiva, el blanco es la suma de todos los colores y el negro la ausencia de todos ellos. Y según la síntesis sustractiva, el blanco es un no color y el negro la superposición de todos los colores… ¡Vaya lio! Os lo digo porque a veces se usan los colores de una forma u otra, aunque nosotros los veamos igual. Un ordenador, por ejemplo, actúa con la síntesis aditiva para que podamos ver los colores a través de él. Sin embargo, cuando coloreamos un dibujo aplicamos la síntesis sustractiva.

A mi me encantan los colores, verlos, sentirlos y jugar con ellos… ¡Me gustan todos, todos, toditos!

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Laba Ball es la ebanista oficial de Qilania. Vive por y para la madera, pero le gustan todas las manifestaciones artísticas relacionadas con el trabajo manual y el hígado encebollado. Ella dice estar emparentada con el famoso Stradivarius.

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