Archive for the ‘Frescca’ Category

Vegetales letales

Thursday, May 26th, 2011

Frescca Farina perseguida por una planta letalLa Junta Qilaniana me ha pedido que os hable sobre árboles y plantas venenosas. Yo estudio minuciosamente los olores y eso me obliga a trabajar con el reino vegetal en muy estrecha conjunción. Casi todos los perfumes tienen origen vegetal. Por nombrar los más conocidos: lavanda, rosa, violeta, gardenia… ¡Infinidad!

Aparte de oler bien, algunas plantas generan sustancias tóxicas. Los entendidos dicen que a ellas les sirve para protegerse frente a los animales (insectos y herbívoros, en general). Aunque si fuera por eso, ¿no serían venenosas todas las plantas? Dejemos el veredicto para las autoridades científicas…

En la actualidad, las plantas son menos venenosas que antaño. Es decir: siguen siendo igual de venenosas, pero no es tan fácil morir por culpa de una planta como lo era antes… Si vives en una ciudad, sin ir más lejos, ¡no es fácil encontrar plantas! Antiguamente, por ejemplo, se podían envenenar flechas con tejo o raíz de acónito, y matar al enemigo. Pero ahora ya no hay flechas, porque se han inventado otras armas más mortíferas. Matar es muy feo. Horroroso. Es mejor morirse uno solo, sin ayuda. También son famosos los venenos elaborados con belladona y cicuta. Por ejemplo, a Sócrates le obligaron a beber una infusión de cicuta, probablemente mezclada con otras plantas, porque la cicuta no es tan vevenosísima como la pintan. Y hasta bien entrado el siglo XX, tengo informes altamente secretos de personas importantes asesinadas utilizando perfumes.

Muchas de estas plantas se utilizan como plantas ornamentales. Están a la puerta de casa. Sin ir más lejos, la adelfa o el acónito (que ya hemos mencionado). Normalmente uno no se comería una hoja de adelfa —suficiente para matar a un hombre adulto—, pero a lo mejor sí unas bayas de belladona, que son jugosas y de sabor ligeramente dulce (no me preguntéis por qué lo sé). O las setas, que son las “plantas” (en realidad pertenecen al reino “fungi”) que producen más muertes.

Además de las plantas que os he dicho, que son mortales en dosis pequeñas, hay muchas otras plantas tóxicas. Algunas producen urticaria al contacto con la piel —como las ortigas, de ahí su nombre— y otras producen trastornos digestivos, incluso respiratorios, cardíacos y del sistema nervioso. En dosis pequeñas, no son mortales. De hecho, muchas plantas venenosas se utilizan en pequeñas dosis para fabricar medicamentos beneficiosos para la salud… Pero en estado natural, nunca se sabe qué es una dosis pequeña y qué una dosis grande. Eso depende de cada persona. A lo mejor uno ni se entera y otro acaba en el ataúd. O, por ejemplo, lo que a un adulto no le hace nada, puede matar a un niño o dejarle en una silla de ruedas para toda su vida. Depende de muchos factores.

Lo mejor es no hacer experimentos.

AmapolaMuchas veces se utilizan algunas de estas plantas tóxicas como “drogas”. El sujeto consume una planta y sufre alucinaciones (alteraciones del sistema nervioso). Esto se hace desde tiempo inmemorial con plantas como la adormidera (amapola, para los amigos), de donde salen el opio y otras sustancias. Algunos consumen setas tóxicas como los “monguis” o “bonguis”, que cogen por el monte. Los druidas utilizaban muérdago (viscum alba). Y también ha habido casos de intoxicaciones graves con estramonio (una planta alucinógena e invasiva que crece en muchos sitios).

Mi consejo para todos vosotros es que, si no sabéis (que es lo más normal), tengáis cuidado. A todos nos han enseñado de pequeños que no se comen las cosas del suelo: pues eso. Dejemos que los que sí saben traigan los comestibles hasta la mesa. ¡Y nosotros a disfrutar! ¡Jajajaja!…

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Los olores medievales

Friday, April 29th, 2011

Retrato de un hombre, 1518Al habla Frescca Farina… ¡Qué ilusión me hace volver a escribir en este blog! Digamos las cosas claras: en la Edad Media todo apestaba, no había alcantarillas como las de hoy, y las calles y ríos principales de las ciudades eran un cúmulo de suciedad. Eso traía olores que a mi particularmente me resultarían nauseabundos, además de múltiples enfermedades.

La higiene en la Edad Media no se practicaba, no como ahora. Las personas normales no tenían siete pantalones y doce camisetas. No había lavadoras ni bañeras con hidromasaje. Habitualmente, las personas no solían usar agua para limpiarse a pesar de existir baños públicos donde se reunía la gente.

Pero en el transcurso de esta época, que duró siglos, la cosa empezó a cambiar… Los cruzados, que eran los guerreros cristianos que fueron a oriente a luchar contra los infieles, trajeron a Europa materias primas y técnicas de perfumería que los árabes llevaban usando mucho tiempo.

Las civilizaciones china y árabe habían descubierto antes que los alquimistas europeos el alcohol etílico y la destilación, elementos básicos para fabricar perfumes.

Digámoslo ahora, que no escuchan: las personas también apestaban. Y debían estar algo hartos de apestar, así que no debió de ser difícil llegar a la conclusión de que los buenos olores que empezaban a llegar de otras culturas tenían poderes curativos y desinfectantes.

Los llamados baños árabes, que en muchos casos eran judíos, seguían usándose. Las especias aromatizaban las aguas de estos lugares y, aunque seguía habiendo condenas de orden moral, su uso se extendió entre algunas clases sociales.

Pomo o poma de la Edad MediaLas grandes damas tampoco lavaban sus ricos vestidos, por no estropearlos, y fue necesario idear algo. Nació un artilugio que fue extendiéndose entre las personas pertenecientes a las capas altas de la sociedad, y su uso se extendió hasta el Renacimiento. Este artilugio es la poma, que hacía las veces de perfumador y adorno. Era una bola de orfebrería perforada donde se introducía perfume, hierbas aromáticas, especias, ámbar o almizcle, y se llevaba como colgante alrededor de la cintura. Con la poma se encubrían los malos olores propios y ajenos, y además de esa forma se intentaba proteger a la persona de enfermedades.

Mi olfato detecta cualquier anomalía olorosa, así que sabed que siempre es mejor oler a agua que embadurnarnos del más caro de los perfumes, si no estamos limpios. Puagggg… ¡Qué asco!

Es mi opinión.

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Los aceites esenciales. ¿A qué huele la naturaleza?

Monday, January 31st, 2011

Soy Frescca Farina, renombrada perfumista y con un olfato asegurado en más 100 millones de qips. Vivo en Qilania.

La Junta Qilaniana, de la que me honro en ser miembra, ha tenido a bien poner a vuestra disposición una muestra coleccionable de la gran cantidad de aceites naturales esenciales que se encuentran en los árboles, plantas y animales que hay en el planeta.

Los aceites esenciales están formados por sustancias químicas y, a pesar de su nombre, no son grasos. Son muy ligeros y se disuelven en alcohol, en ceras o en aceites vegetales. Os los entregarán en botellas azules de vidrio porque son muy delicados y hay que protegerlos de la luz.

Se conocen más de 150 tipos de aceite y cada uno tiene su aroma propio. Umm… ¡Qué interesante! Los olores son muy, muy evocadores. Olor a pan recién hecho, a bollo recién horneado, chocolate, tierra mojada, olor a campo o a caca… Son olores que nunca se olvidan y producen en la mente alguna sensación… Para mi, por ejemplo, el olor a mar es olor de libertad, y ese olor me produce un gran bienestar. Por eso tengo mi laboratorio de aromas muy cerca de él.

Los aceites esenciales también tienen múltiples virtudes para la salud. Siempre han servido para cuidar a las personas y por eso los usa la medicina.

Así que… ¡A ver qué se huele por ahí! La hoja del laurel, la manzanilla, el nenúfar. Los olores adiestrarán vuestras narices y también vuestro intelecto.

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